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Los abrazos son GRATIS.

24 oct
2 min de lectura


El sentido que nos pone la piel de gallina


Por Carlo Pineda - Director Creativo


El tacto, considero es el sentido con el que más íntimamente logramos experimentar el mundo que nos rodea, a través de él somos capaces de percibir el calor del sol, de disfrutar la suavidad de una tela delicada, también de padecer dolor e incluso tener la capacidad de calmarlo con un gesto de cariño.


La intención inicial de hablar de los sentidos y la creatividad era precisamente destacar esta cualidad irremplazable (de momento) del ser humano frente a la inteligencia artificial, nuestra capacidad de experimentar al mundo a través de nuestros sentidos.


No somos solo data cruda, somos una mezcla de sensaciones, pensamientos, experiencias, pero también vínculos, nos definimos mucho por nuestros vínculos, y la búsqueda de conexiones es esencial desde la infancia, por ello el contacto no es un simple capricho si no una necesidad básica.


Como publicistas necesitamos ser capaces de activar este vínculo sensible a través de la creatividad, volver las ideas tangibles, táctiles y no solo conceptos abstractos.


¿Quién no es capaz de experimentar la frescura al ver la imagen de una bebida escarchada con hielo en un atardecer dorado en la playa? Los creativos debemos ser capaces de construir este tipo de imágenes sensibles y evocar emociones de cosas que hemos experimentado de antemano, incluso activarlas a través de otros sentidos, como en el ejemplo una imagen que entra por los ojos, pero se siente en la piel, y tenemos esta capacidad porque conocemos el mundo en carne propia.


Pero una imagen o un sonido a la distancia no es suficiente, tenemos que llevar la experiencia sensible más allá, a través del contacto real, con experiencias que permitan a las personas vincularse, estar en contacto y por supuesto sentir de primera mano el producto con el que estamos trabajando, que en vivo y en directo experimenten las texturas de una nueva tarjeta de crédito, de permitir que se sientan las texturas de esa nueva hamburguesa que se estamos vendiendo , de experimentar el apretón de manos seguro de ese corresponsal de algún servicio nuevo que ofrecemos.


La experiencia no es la misma sin el tacto, sin el vínculo más íntimo que podemos tener con el mundo, y en un mundo que aboga cada vez más por la automatización y el pragmatismo que ofrece la distancia, nosotros tenemos casi el deber de seguir proponiendo espacios de encuentro entre las personas, porque podemos, no somos disidentes del sistema y nos vamos a quedar en la nostalgia de lo análogo, tenemos que seguir avanzando, pero sí podemos darle a nuestras marcas la posibilidad de conectar íntimamente y de forma real con las personas, a través de la sensibilidad que solo lo humano puede ofrecer, porque cuando esto se pierda, se pierde el sentido de nuestra profesión, que ha sido desde sus inicios conectar.

Así que sí la tecnología hace todo más barato y eficiente, lo cual es justo y necesario, pero realmente los abrazos no cuestan nada, ni una palmadita en la espalda, tampoco una conversación cara a cara, son GRATIS y devuelven mucho a una sociedad cada vez más distante.

 
 
 

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