¿Y por qué no?
Actualizado: 22 ago

La historia detrás de IndiBrands Capitulo 2.
Por Rhina Torres - VP & Co-founder indibrands
Estaba en Toronto, diseñando mi regreso a casa.
Después de 33 años de carrera profesional, cerraba un gran ciclo. Había comenzado en publicidad, relaciones públicas y RSE. La vida me llevó por el mundo comercial, el mercadeo, la banca, la gestión del talento y las comunicaciones corporativas. Había vivido y trabajado en México y Canadá, liderado equipos, implementado la visión estratégica de altos ejecutivos y colaborado en la consolidación de grandes marcas.
Pero mi historia nunca fue solamente trabajo. En esos años también fui disc jockey, tuve un programa de radio con una gran amiga, hice voluntariado, marché por las ideas en las que creo y, sí, ¡hasta hice stand-up comedy! De cada empresa y cada maestro que encontré en el camino fui tomando algo: una manera de pensar, un consejo, una lección… hasta convertirme en la profesional que soy.
Estaba feliz, agradecida y muy satisfecha por lo vivido. Sin tener muy claro mi plan, solo deseaba que mi siguiente capítulo volviera a ser emocionante.
Y entonces sonó mi celular.
Chamba estaba en El Salvador, caminando entre el verdor de su hermoso jardín. Yo, en Toronto, viendo caer lentamente gigantes copos de nieve a través de la ventana. Fue una conversación sin compromisos ni presión que abrió una posibilidad, generó mucha curiosidad y despertó esa complicidad que surge cuando nace una idea y comienzas a entusiasmarte.
Nunca había pensado en crear un negocio, pero la idea me produjo algo que para mí siempre ha sido una señal importante: energía. Fue entonces cuando, en lugar de cuestionarme, pensé: "Mmm… ¿y por qué no?".
Hoy puedo confesar que, si hubiera sabido todo lo que implicaba convertirme en empresaria, quizás lo habría pensado mucho, mucho, mucho más. ¡Qué bueno que no lo sabía!
Volver a sentir el viento en la cara
La publicidad había sido mi gran escuela profesional, mi gran pasión. Luego tuve la oportunidad de vivirla desde el otro lado de la mesa y pude conocer la realidad del cliente: sus necesidades, sus procesos, sus presiones y la responsabilidad de producir resultados.
Cuando comenzamos a crear indibrands, de alguna manera estaba regresando al lugar donde había empezado, pero yo ya no era la misma. Volvía llevando conmigo todo lo aprendido en el camino.
Regresar fue natural, intuitivo. Fue como subirte nuevamente a una bicicleta después de muchos años, encontrar el equilibrio, pedalear con entusiasmo y volver a sentir el viento refrescante en la cara.
Chamba traía algo que siempre he admirado: su genialidad creativa, esa capacidad de encontrar conexiones que otros no ven y hacer visible aquello que siempre estuvo frente a tus ojos. Su mágica capacidad de convertir lo cotidiano en extraordinario. Era el socio perfecto porque nos complementábamos: dos perspectivas diferentes para enfrentar los retos, pero con el mismo objetivo: construir marcas poderosas que conecten con el consumidor.
Aprender a ser empresarios
Con el crecimiento llegó también la parte que nadie te cuenta cuando decides emprender.
Sabíamos sobre branding, estrategias y campañas. Construir marcas era nuestra pasión, pero manejar una empresa era otra historia.
Finanzas, leyes, procesos, cumplimiento, controles, administración y muchas otras responsabilidades nos recordaban constantemente cuánto nos faltaba por aprender. Cada vez que lográbamos completar un requerimiento, aparecían uno, dos o tres más. Parecía la de nunca acabar. Pero con el tiempo, a fuerza de prueba, error y mucho aprendizaje, fuimos entendiendo el negocio desde otra perspectiva y aprendimos a ser empresarios. Aunque quizás la verdadera lección sea otra: nunca terminas de aprender. Cinco años después, seguimos haciéndolo todos los días.
En una frase resumo este primer quinquenio: Agradecimiento por la confianza.
La confianza de nuestros clientes, que apostaron por nosotros cuando apenas comenzábamos y que sigue significándolo todo.
La confianza de nuestro equipo, que creyó en el proyecto y lo hizo suyo. Sin su talento y su entrega, nada sería igual.
La confianza de nuestros aliados y consultores asociados, que han estado ahí, sumando su experiencia y ayudándonos a convertir las ideas en realidad.
La confianza de los medios, que nos abrieron sus puertas y creyeron en nuestro trabajo.
La confianza entre socios, indispensable para construir y crecer juntos.
Y la confianza en nosotros mismos, para atrevernos, aprender y seguir adelante.
Y por supuesto, lo más importante: el agradecimiento a Dios por tantas bendiciones y a nuestras familias y amigos especiales, a quienes queremos. Son la fuerza que nos impulsa cada día.
Indibrands nunca estuvo en mis planes y, sin embargo, terminó regalándome un nuevo capítulo en mi historia, lleno de momentos inolvidables, y la capacidad de continuar aprendiendo y sorprendiéndome por el espectáculo que la vida nos ofrece.
Qué maravilloso es conservar la curiosidad para dejarnos sorprender.
Indibrands. 5 años, ideas con sentido.



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