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Partimos de una verdad cultural: en El Salvador, el pollo no es una categoría, es Campestre. La marca ha trascendido el producto para convertirse en sinónimo del momento de compartir.
“Aquí Pollo se dice Campestre” capitaliza ese posicionamiento histórico, utilizando figuras y personalidades salvadoreñas que representan distintas comunidades para amplificar el mensaje desde la autenticidad. El resultado es una campaña cercana, orgullosa y local, donde la marca deja de hablar de sí misma y pasa a ser hablada por la gente.













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